Quiénes somos

Anocheció S.L. es una empresa familiar española de reciente creación. Nos ofrece diseños de ensueño y con un toque de elegancia y sensualidad, permitiendo a las mujeres sentirse especiales.

Desde Anocheció apostamos por un producto “made in Spain”, diseñado y confeccionado plenamente en España.

Vendemos  sueños, como nos gusta decir. Camisones principalmente, kimonos y unos juegos de bolsas de tela en seda salvaje para guardar prendas y calzado en la maleta. Toda nuestra colección está cuidada al máximo. Ofrecemos diseños originales y con un toque diferente a lo que habitualmente encontramos en este tipo de ropa. Nuestras principales características son la calidad en los tejidos, el uso del encaje y el color. Y somos nosotros los que nos ocupamos personalmente del diseño, confección y distribución, cuidando al máximo todos los detalles, porque son ellos los que marcan la diferencia.

Moda sostenible y justa

La moda se ha convertido en una industria problemática por su impacto en el medio ambiente y por la explotación de millones de trabajadores (incluyendo niños) en todo el mundo. Es evidente que nos vestimos con precios bajos pero a un coste muy alto y que el consumo es cada vez más rápido a la búsqueda de la novedad.

Anocheció apuesta por la calidad de las prendas para que nuestros productos no sean de usar y tirar. Trabajamos la moda atemporal para reducir el consumo. Si nuestras prendas son cuidadas siguiendo los consejos para su conservación, están aseguradas por mucho tiempo.

La producción de las prendas de Anocheció es reducida y parte del trabajo es artesanal.

También apostamos por el respeto de los derechos humanos en los procesos de fabricación. Que los trabajadores cuenten con garantías laborales y sociales. Nuestra producción en España garantiza el cumplimiento de estos requisitos.

El origen, la inspiración

Todo surgió en un momento tonto, sin previo aviso. Me recreaba leyendo las hermosas páginas de una novela en una mustia tarde de otoño. De vez en cuando, mi mirada intercalaba la imagen de las hojas del hermoso libro que tenía entre mis manos con las chispeantes e hipnóticas figuras representadas por el fuego de la chimenea.

Algo barruntaba aquella tarde. Estaba sola, ningún ruido me distraía. Disfrutaba con el retrato de la noche que me brindaba el autor de la novela, y a mi memoria acudía alguna madrugada pasada en Tanzania, cuando, arrebujados en unas viejas mantas, aguardábamos impacientes a que el rastreador nos anunciara la pronta llegada con un silencioso gesto procedente de su linterna. Efectivamente, a escasos metros de nosotros se encontraba una camada de leones perezosos y somnolientos, estado en el que se encuentran antes de proceder a la caza. No tengo palabras para describir ese momento. Un intenso escalofrío se desliza desde mi cabeza a los pies solo con recordar esos instantes.

Minutos más tarde, ojeando una revista de moda, un gran titular atrajo mi atención. “El pijama sale a la calle”. Debajo, una indolente modelo anunciaba una hermosa prenda. Me sorprendió, y a continuación… ¡Chispazo!

Si el pijama sale a la calle… ¿Por qué no hacer que el vestido entre en el mundo de los sueños? A raíz de esa idea, mi cabeza comenzó a procesar. Y al fin, tras unos meses de duro trabajo y gracias a un equipo sumamente comprometido con el desarrollo del proyecto, nació Anocheció. Y aquí nos encontramos, intentando materializar un proyecto que surgió una lluviosa y fría tarde de otoño, con la misma expectación con que contemplaba mi primera ópera, aquel “Orfeo de Monteverdi” que abrió un mundo de fantasía en mi vida.

El comienzo del sueño

Siempre me gustaron las telas. La intensa sensación de dulzura que producen en mis manos cuando las rozo, o el instante placentero que experimento cuando resbalan por mi piel. Y el color. Me fascina desde que era niña, en todas las gamas que despliega. La sensación de frescor y humedad que, en los días de Febrero, los verdes del musgo y los helechos despiertan en mí, en los paseos por mi querida sierra madrileña. Los luminosos azules del cielo de los pueblos del Mediterráneo. Los ocres y marrones que me maravillaron de la hermosa tierra de Tanzania. Los blancos deslumbrantes de las cumbres de Alaska. Los lilas y rosas de los atardeceres de Marruecos. Los cobres y anaranjados de las túnicas que, con exquisita elegancia, pasean las mujeres del Jaipur. Los granates y oros de las bailarinas balinesas…

Esta pasión por los colores me empujó a volcarme en el proyecto que surgió aquella tarde otoñal, el cual empezó a tomar cuerpo cuando, una clara mañana de Agosto, me encapriché de un bonito camisón que lucía la mayor de mis hijas. Ante la imposibilidad de adquirirlo, y dada mi tozudez y mi personalidad caprichosa, decidí buscar el tejido para que yo misma pudiese confeccionar la tan deseada prenda. Lo conseguí e incluso añadí muchos más colores a mi cesta. Así empezó todo.

Unos meses después, ya había regalado más de 20 camisones a familiares y amigas, y ante la favorable aceptación con la que eran recibidos, comencé a plantearme la posibilidad de comercializarlos. En pocos días, tomé la decisión de lanzarme a ello, de arriesgarme a cumplir uno de mis sueños, y apoyándome en la ayuda imprescindible de mi hijo José Manuel, que gracias a su formación empresarial y su juventud aceptó encantado, y a mi preciosa hija Raquel, que con su estilo y exquisito gusto da un soplo especial a nuestras prendas, aquí nos encontramos, cargados de ilusiones y esperanzas en estos tiempos grises que nos toca vivir, tratando de ofrecer alegría y belleza para el disfrute de una noche color de melocotón.

Carta a una mujer

Hola,

Me llamo María. Después de dedicar muchos años de mi vida a la enseñanza, me embarco en la difícil y complicada tarea de cumplir un ilusionante sueño. Un sueño que dedico a las mujeres, a las que me precedieron y a las que vendrán. Un pequeño homenaje que les dedico por su generosidad, valentía, coraje y fortaleza. Porque estuvimos sometidas algunas veces sin merecerlo. Porque somos hijas y madres hasta la muerte. Porque nos dejamos el alma por los nuestros. Porque se nos parte el corazón ante las desgracias. Porque si tuviésemos más voz en la sociedad actual, posiblemente habría menos conflictos y el mundo sería más justo. Por nuestra faceta solidaria. Porque ponemos orden en nuestra vida y en la de los que nos rodean. Porque sin nosotras el mundo sería más caótico de lo que es. Porque quiero que, al igual que pisamos fuerte de día, también lo hagamos de noche. Porque nos merecemos que al finalizar la jornada, una hermosa prenda ilumine nuestros ojos y nos proporcione un sosegado descanso.

Para todas vosotras, y especialmente dedicado a mi madre que tanto me cuidó y que tanto me cuida, a mis hijos, quienes me animaron y ayudaron, y a mi hermana, que también lo hizo, os ofrezco este pequeño homenaje que me sale del corazón.

Y recordad, nunca dejéis de soñar…

María, socia fundadora de Anocheció Camisones S.L.

camisones y kimonos para mujer